“Brutal” paliza a un chico autista, o cómo instrumentalizar la violencia

Actualizado: hace 16 horas

No te pierdas el por qué a muchos nos resulta ofensiva la narrativa creada en torno a una agresión física a un muchacho en Barcelona.



El día 5 de enero saltaba a la prensa española la noticia de una agresión a un chico que se supone autista por parte de otros muchachos. Aquí vamos a dar una explicación algo diferente de por qué pensamos que todo lo ocurrido se está entendiendo mal. Hay algo intrínsecamente ofensivo en toda esta historia y es la instrumentalización de la violencia para conseguir objetivos personales o grupales, réditos políticos, o sencillamente para aumentar el nivel de crispación y de odio en la población. Y todo sin aportar soluciones ni salidas al problema.


Este podcast habla de la inmigración y de los extranjeros en España, por lo que es pertinente aclarar una cosa. Aquí hemos hecho dos podcasts sobre la situación que estamos viviendo en las Islas Canarias, incluso hemos ideado una solución para el problema. Es posible que, después de lo dicho en esos podcasts que grabé sobre la situación canaria muchas personas no terminen de entender lo que voy a explicar aquí hoy. Todo lo dicho en esos podcasts sigue siendo válido y sigo siendo de la misma opinión, y si no entiendes lo que digo aquí es que a lo mejor no estás leyendo con atención.


Por otro lado, si has estado siguiendo las opiniones de otros sobre la agresión a este muchacho probablemente ya tengas una idea preconcebida de lo que ha ocurrido y es posible que lo que vas a leer o escuchar aquí te confunda. Por eso te pido que leas con la cabeza libre de ideas preconcebidas.


Si no sabes de qué va a estar agresión te invito a que entres en internet y busques un vídeo que se llama “Brutal paliza a un niño autista en Barcelona”.


Y aunque este podcast es para todo el mundo, como todos mis podcasts, va especialmente dirigido a aquellos individuos que responden a un perfil concreto de hombre, qué vamos a ir describiendo. Son esos ofendiditos por la situación española que se llevan las manos a la cabeza cuando ven un vídeo como este que estamos describiendo aquí, que ponen el grito en el cielo ante ciertos tipos de violencia, pero qué miran para otro lado cuando la evidencia les muestra que la problemática de la violencia es mucho más compleja de lo que ellos piensan.


Lo primero que quiero explicar es que, a pesar de que ninguno de los agresores en el vídeo lleva una bandera en la frente, las primeras suposiciones que se hacen cuando salen las imágenes es que el agredido es español y los agresores son extranjeros. Personalmente, he visto las imágenes varias veces y no consigo verle la cara a ninguno de los agresores, o bien por que salen de espaldas o bien porque llevan la cara tapada. Es cierto que en el grupo hay personas extranjeras porque se les oye hablar y tienen acento, pero no queda claro que sean los agresores. Solo con esa información yo no me atrevo afirmar que los agresores sean extranjeros. Aun así, vamos a dar por sentado que sí lo son, porque todos vosotros lo dais por sentado y porque esta es la base de mi argumentación.


También quiero comentar la forma de mostrar las imágenes y la forma de explicarlas. Agresiones como esta y mucho peores ocurren a diario en todos los colegios de España, y en muchas calles y barrios. Es un acto de cinismo llevarse las manos a la cabeza y tratar este caso como si fuera único, cuando es solo uno más.

Cómo somos inteligentes damos por sentado que el hecho de que estas imágenes hayan aparecido en este momento concreto no es una casualidad. El que quiera seguir jugando a estos juegos y simular que se está creyendo que estas agresiones son algo nuevo y que no se habían dado nunca hasta ahora, adelante. O si quieres creer que esto es lo peor que puede pasarle a alguien, pues dale. Tus razones tendrás para ello.


Por otro lado, está la forma de describir lo que ocurre en el vídeo, en los títulos y en los comentarios que han brotado por doquier por todo Internet. Para empezar, se utiliza sin descanso el adjetivo brutal. Y sin ánimo de restarle gravedad a la agresión que sufrió este muchacho, es mi deber informaros de que no hay nada de brutal en la agresión que se ve en pantalla. Y lo afirmo con esta contundencia porque yo he recibido palizas y agresiones sexuales brutales y por lo tanto sé muy bien de lo que hablo. Lo que vemos en pantalla es una agresión cobarde en grupo hacia un muchacho que está solo. Es un acto cobarde, sí, y con una carga de violencia, cierto, pero pongamos las cosas en contexto y hablemos con propiedad: Esta no es una agresión brutal, es solo una agresión. Punto.


Y ahora voy a explicar por qué les considero a todos vosotros unos cínicos. Y esto no va solamente por este grupo específico de personas. Mi experiencia de vida me dice que el ser humano es cobarde y que vivimos en sociedades que encubren los peores crímenes sin piedad y sin ningún tipo de escrúpulo. Y el que no sepa de lo que estoy hablando que se moleste en escuchar mis podcasts sobre los abusos sexuales en la infancia.




Como ya he explicado en otras ocasiones yo he sido víctima de unos abusos sexuales brutales (esta vez sí) durante toda mi infancia y mi adolescencia. Uno de los contextos en los que sufrí este tipo de violencia fue el colegio, a manos de mis pares. Y digo que es uno de los contextos porque yo sufrí revictimización, es decir, el primer lugar en el que sufrí violencia fue mi propio hogar a manos de mi padre, y eso se extrapoló después al colegio, donde sufrí revictimización. Esto no es una broma ni es casualidad. Millones de víctimas de abusos sexuales en su hogar sufren después revictimización. Es un proceso que está muy estudiado ya y que ocurre debido a las vulnerabilidades que presentan los menores que ya han sido víctimas. En pocas palabras, los psicópatas, los violadores, los agresores y los pederastas van buscando víctimas propicias, es decir a personas que ya tengan vulnerabilidades y de las que poder sacar un mejor provecho. Estos cobardes nunca se meten con personas más fuertes que ellos, lógicamente.


Como digo, uno de los contextos en los que yo sufrí esta violencia fue el colegio. Durante unos meses en uno de los últimos años de mi escolarización sufrí unas terribles violaciones a manos de un grupo de compañeros de mi clase. A pesar de tener mi edad eran físicamente mucho más grandes que yo, por lo que violentarme a mí les resultaba fácil. Mucho más fácil que lo que se ve en el vídeo del niño autista y con un grado de violencia estremecedor. La diferencia de fuerza y de tamaño era mucho mayor, y mi indefensión mucho más profunda que la del niño del vídeo. Yo no me voy a poner a explicar aquí en detalle las violencias que yo he tenido que experimentar a manos de estos psicópatas hijos de puta. Basta con saber que cuando yo veo estas imágenes de este chico que está siendo agredido en la calle, me conmueve, pero sé ponerlo en contexto y le doy la importancia que tiene. Ni más, ni menos. De nuevo sin ánimo de restarle gravedad afirmó sin ningún tapujo que eso no es nada.


Pero aquí viene lo peor para vosotros y lo que muchos no vais a querer oír, y es que el 100 % los chicos que me agredían a mí son españoles. Como mi padre, que también es español, y de derechas, por cierto. Mi padre, el violador, pederasta, torturador y asesino, hoy seguramente votaría al mismo partido que vosotros. Es uno de los vuestros.


Estos psicópatas que me violentaban a mí de esta forma encajarían a la perfección con el perfil de muchos de vosotros. Y me explico: el jefe de la banda del colegio, sin ir más lejos, a día de hoy, como adulto, aboga por el derecho de las personas a llevar armas encima y por la defensa propia. Aquí hay que hablar muy claro y alto y afirmar sin tapujos que las personas que abogan por llevar armas encima son psicópatas, puesto que solo los psicópatas se ven atraídos por el uso de las armas. Y eso incluye a los policías, claro está. Como ya hemos explicado otras veces en este blog, en las fuerzas del orden hay más psicópatas que ningún otro tipo de oficio.


Pero continuemos: Este individuo, y otros como él, votan al mismo partido que vosotros y argumentan de la misma forma que vosotros ante imágenes como las del vídeo que estamos hablando aquí. Gritan más alto que ninguno y se ofenden más que ninguno. Ponen el grito en el cielo cuando ven a un extranjero atreviéndose a violentar a un nacional. Y ese es uno de sus argumentos base cuando dicen que quieren llevar armas encima: Ven al extranjero como un peligro cuando el verdadero peligro son ellos.


Y podría creerme que los suyos son argumentos de corazón, y que hablan desde el instinto protector, si no fuera porque yo misma he tenido que sufrir sus violencias. Un tipejo de esta calaña se atrevió una vez a argumentarme con lo siguiente: “Cuando los moros vengan a violarte no va a haber nadie ahí para protegerte. Yo desde luego no voy a estar.” No imagináis lo ofensivo que resulta oír esto. He de decir, primero, que me lo creo. Cuando estos brutos dicen eso de que nadie estaría ahí para protegerte están describiendo la realidad de las víctimas de violencia sexual. Efectivamente, no hay nadie para protegernos: las víctimas sufren la victimización en soledad. En los 16 primeros años de mi vida, sumida en la violencia como estaba, experimenté perfectamente lo que significa esta frase. Situaciones como las que se ven en el vídeo las he vivido yo a diario durante muchos años, con testigos incluidos, y puedo asegurar lo terrorífico que resulta. A lo largo de los años llegué a pedir ayuda a todos los adultos de mi entorno, sin conseguir que uno solo de ellos me ayudara. Los que van de héroes tampoco. Preguntadle a la mayoría de las víctimas que han sufrido algún tipo de violencia sexual. Esto es una verdad universal para nosotras: no hay nadie para protegernos, pero vosotros tampoco. En lo que se equivocan los brutos que argumentan con esto es cuando intentan convencernos de que solo los moros violan, y que los nacionales están ahí para protegernos. A ver si se enteran y queda claro de una vez: El violador no tiene nacionalidad, como no tienen principios, ni convicciones; solo se arrima al sol que más calienta.




Es inmoral tener que escuchar estas argumentaciones de un tipo de persona cuyo comportamiento es un calco del comportamiento que normalmente despliegan los violadores. Después de haber comprobado por propia experiencia que un violador adolescente se transforma en el tipo de hombre que argumenta así cuando se convierte en adulto, me cuesta mucho aceptar sus alegatos cuando intentan convencerme de que son ellos los que nos van a defender de otros violadores. ¿Y de ti quién me defiende? De nuevo, mi experiencia me dice que cuando un violador conoce a otro no lo denuncia ni hace nada para defender a las mujeres o a los menores de sus violencias, sino que se une a él.


Continuemos, que no hemos hecho más que empezar. Al salir el vídeo en cuestión en Internet se argumentó que el chico víctima le había tocado el trasero a una de las chicas presentes y que por eso lo agredieron, para defender a la chica y darle un escarmiento al chico. El chico salió enseguida a responder que eso no era verdad, pero imaginemos por un momento que sí lo fue. Esto es peliagudo y os rompe los esquemas a muchos, porque aquí nos encontramos con un caso en el que una chica puede haber recibido un inicio de esa violencia de la que nos queréis proteger, pero resulta que el atacante aquí sería español, luego ese argumento no os sirve a vosotros. Lo más probable ante esto es que respondáis que la chica se lo ha inventado para hacerse la víctima: Un argumento más que utilizan los violadores. Y es que muchas de estas argumentaciones parecen sacadas del ideario pederasta, que podría aplicarse también al violador común. Sin daros cuenta, en la misma frase estáis diciendo una cosa y la contraria. Afirmáis que queréis defender a las mujeres de las violencias, en este caso de los extranjeros, pero cuando se presenta ante vosotros un caso que puede ser de violencia contra una mujer, en donde haría falta esa defensa vuestra, lo descartáis e incluso tendéis a culpar a la mujer porque en este caso el victimario no responde a la imagen que vosotros promocionáis. En pocas palabras, el que le tocó el culo a la muchacha fue un español, y no un moro.


Lo que nos muestra la pantalla es un supuesto español siendo agredido por unos supuestos extranjeros. Vosotros ignoráis el argumento que podría explicar cómo comenzó todo, ignoráis también que esta es una chica a la que otros chicos están defendiendo, y le dais la vuelta a la tortilla eligiendo al primer presunto agresor como la víctima. Y todo porque necesitáis que los agresores sean extranjeros. Afirmáis que, si esto fuera al revés y viéramos a españoles agrediendo a extranjeros, el país entero estaría levantado en contra de los agresores y en defensa de las víctimas. Es curioso que argumentéis con eso porque esto es justamente lo que vosotros estáis haciendo, pero al revés. Buscáis que sean extranjeros para poder cargar vuestra rabia contra ellos, y se puede ver fácilmente: Si los agresores fueran españoles y la víctima fuera un extranjero, y hubiera salido una chica diciendo que todo se inició porque la supuesta víctima le tocó el trasero, todos vosotros lo entenderíais como un acto de venganza y os mostraríais comprensivos y le daríais la razón a los agresores. Diríais barbaridades como que el moro se lo ha buscado por tocarle el trasero a la chica.


Vosotros comprendéis la violencia cómo os viene en gana. Traducís a vuestro idioma todo lo que nos muestra la pantalla y lo acomodáis a vuestra filosofía de vida. Puedo presentaros a cientos de víctimas de violencias terribles a manos de menores y adultos de su misma nacionalidad, cuyos casos no le importan a nadie. Y eso es así porque hablamos de una violencia sin banderas, sin -ismos representativos y sin dicotomías claras qué distingan al agresor del agredido.


Vosotros replicáis en contra de la Ley Integral de Violencia de Genero (VioGen) con el argumento lógico de que toda violencia es violencia y que no deberían hacerse distinciones. Y tenéis razón. Pero es que esta ley os lo pone demasiado fácil para elaborar argumentos en su contra. Vaya por delante que yo también estoy en contra de esta ley, pero por razones muy diferentes y mucho más racionales y mejor elaboradas que las que vosotros sostenéis (ver En Femenino Plural). En este caso sí estoy de acuerdo con este argumento de que toda violencia es violencia, pero cabe preguntarse dónde están las cámaras y los críticos con la violencia cuando el agresor es español y las víctimas son españolas, adultos o menores. Si toda violencia es violencia y no valen las etiquetas tipo violencia de X, entonces no deberíamos tolerar que vosotros hagáis lo mismo qué han hecho los creadores de esta ley demarcando la violencia de ciertos extranjeros contra los españoles como un tipo específico de violencia, o como la más ofensiva. Y, una pregunta insidiosa: ¿Dónde estáis vosotros cuando menores de la misma nacionalidad se unen en grupo para violentar a otros menores de su misma nacionalidad en sus colegios o en sus barrios? Yo sé dónde estáis: mirando para otro lado. Como los putos cobardes que sois.


Otro argumento que abanderáis es que hacéis responsables a cada uno de su comportamiento. Y aquí, de nuevo, estoy completamente de acuerdo con vosotros. A mí tampoco me vale la excusa del hogar desestructurado para justificar que un hijo de puta con 14 años esté violando a una compañera de colegio. Me importa bastante poco lo que pase en su hogar. Yo siempre sido más víctima que cualquiera de ellos y jamás he hecho daño a un menor ni a un adulto. Pero por supuesto, cuando vosotros presentáis estos alegatos seguís mirando al extranjero. Vuestros alegatos van en la línea de que nos importa muy poco si han sobrevivido a la guerra o si en sus países viven regímenes muy duros, o si han sido víctimas de esto o lo otro durante su infancia. A vosotros no os convence el argumento de la victimización primaria en la que muchos se apoyan para justificar que un hombre sea extremadamente violento. Y os doy la razón, no lo justifica. Por eso los violadores españoles que me violaban a mí no tienen absolutamente ninguna justificación para su comportamiento y deberían estar pudriéndose en la cárcel a día de hoy, algo que no ha ocurrido. Y ese es otro de los argumentos que vosotros utilizáis, que la justicia no existe, que es demasiado blanda, y que deberíamos instaurar la pena de muerte y la cadena perpetua. Y yo os propongo algo: estoy de acuerdo en que se instaure todo esto, pero solo con una condición: que se juzgue primero a los españoles. ¿Qué os parecería eso?


Volvamos al vídeo. Se argumentaba con que el chico víctima era autista; esas fueron las primeras informaciones que tuvimos. Después, el propio protagonista nos afirmó que él no era autista, pero muchos de vosotros habéis desoído esto y seguís utilizando el argumento del autismo para construir la imagen de víctima que vosotros necesitáis. Muchos de vosotros despreciáis a las personas vulnerables. Estáis en contra de la renta mínima, o de subsidios o prestaciones de algún tipo para personas con características especiales. Pero de repente un chico autista que sufre una agresión es la mayor víctima del mundo. ¿Entendéis que, de ser autista de verdad, lo más probable es que termine por ser un mantenido del Estado? Yo no juzgo ni lo criticó. Un estado que mantiene una clase política psicopática y parasitaria que nos roba descaradamente para llevarse nuestro dinero a sus paraísos fiscales tienen presupuesto de sobra para mantener a todos sus ciudadanos si hiciera falta (vuestro partido también es parasitario, por cierto). Me parece más indignante que los políticos cobren un sueldo que otorgar pensiones, rentas o subvenciones. Solo digo que me parece hipócrita la instrumentalización del supuesto autismo de la víctima y que lo uséis a conveniencia.


Muchas personas estarán perdidas y no comprenderán bien de qué tipo de personas estoy hablando, pero los aludidos están comprendiendo perfectamente que estoy hablando de ellos. Tú que votas a cierto partido, te ves perfectamente reflejado en lo que digo aquí, ¿verdad? Eres tan tonto que vas a entender esto como un alegato partidista. Tan estúpido que vas a pensar que estoy hablando así de vosotros porque soy de izquierdas. Así de ignorante eres. Pero es normal; tienes que meterme en ese saco para después vapulearme con alegatos partidistas. La gentuza como tú nunca sabéis qué hacer conmigo. Sería demasiado fácil que yo fuera de izquierdas y que te diera el discurso feminista o el discurso socialista. Lo más peligroso para las personas violentas somos las personas que tenemos las ideas claras.


Y mientras vosotros os debatís y os quejáis sobre lo malos que son unos y otros, las cosas siguen igual, nada cambia, la violencia sigue existiendo y sigue viniendo hacia el mismo lugar y contra las mismas víctimas. Y esto es algo que ningún partido político va a arreglar. ¿O acaso has oído alguna vez a tu partido hablar de los números astronómicos de abuso sexual intrafamiliar que existen? Claro que no, desde el momento en que estos partidos os adoctrinan sobre que la violencia tiene raza. Lo cual es como decir que tiene género. Sin daros cuenta habéis caído en la misma trampa que aquello que criticáis. Porque sois estúpidos. Pero, sobre todo, sois cínicos.


Mi conclusión final es que las que perdemos somos las mujeres, que somos los recipientes de la violencia en muchos casos, específicamente cuando hablamos de violencia sexual. Aquí no hay nacionalidades que valgan, aquí hay violadores, pederastas y agresores, y por otro lado hay víctimas. Y luego tenemos por un lado a los victimarios y por otro lado a los supuestos defensores, que son también victimarios en muchos casos. Y en medio de todo eso, estamos las mujeres y los niños. Desde el momento en que a la violencia se le pone una raza, un género, o se instrumentaliza por cuestiones políticas, es un signo de que en realidad nadie tiene ninguna gana ni ninguna intención de hacer nada para solucionar la violencia. A muchos, de hecho, les interesa que siga habiendo violencia, porque los argumentos en su contra dan muchos votos.


Las mujeres tienen que comprender que esto siempre va en nuestra contra, que nos están utilizando, a nosotras y las violencias que sufrimos para vendernos un programa político, o para que algunos pocos justifiquen su propio impulso violento. Si las mujeres siguen sin tener nada que decir al respecto y sin movilizarse todo seguirá igual. No podemos tolerar que se instrumentalice y se politice la violencia a nuestra costa.


Basta ya.


Puedes escuchar el podcast correspondiente a esta entrada aquí.


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