¿Por qué me sigue doliendo a pesar del tiempo pasado?

El trauma puede dejar una huella en el cerebro y en la mente que puede perdurar toda la vida.


Muchas personas se preguntan cómo es posible que las pasadas experiencias sigan provocándoles dolor a pesar del tiempo pasado. Para entender esto primero tenemos que entender que hay una diferencia entre una experiencia que podemos calificar de dolorosa, y una experiencia traumática.

Las experiencias dolorosas, como por ejemplo el duelo por la pérdida de un ser querido, suelen ser experiencias que solo necesitan tiempo para integrarse de forma natural. Pueden causar mucho dolor a nivel emocional o llevarnos a cambios en nuestros hábitos de vida o a cuestionarnos cosas que antes no nos importaban, pero tarde o temprano las personas las asimilamos y podemos seguir adelante con nuestras vidas de forma normal.

El trauma, sin embargo, deja una huella en el cerebro y en la mente que puede perdurar toda la vida y que llega a ser incapacitante para los individuos. Mientras que las experiencias dolorosas se integran solas, el trauma precisará de ayuda externa para poder integrarse y volver a la normalidad. Así, muchas personas que han superado experiencias dolorosas se cuestionan por qué les cuesta tanto olvidar otras experiencias de su vida, o por qué determinadas imágenes vinculadas a experiencias vuelven y vuelven a su mente continuamente, o por qué el hecho de pensar en algo concreto los pone excesivamente nerviosos o excesivamente tristes, y todo a pesar de haber pasado mucho tiempo desde la experiencia original.