Sectas

El comportamiento sectario es más común entre las personas de lo que podríamos pensar, y no es raro encontrar grupos sectarios cerca de nosotros.


Se puede describir a una secta como un subgrupo de seguidores de una ideología particular que se desvincula de la ideología o asociación original a la que pertenecían y crea la suya propia.


Esa sería la descripción más conocida de secta o la más clásica. Cuando hablamos de sectas normalmente nos referimos a grupos peligrosos, coercitivos o destructivos. Aquí nos interesa conocer acerca de las sectas y entender como están vinculadas con el control mental mediante trauma.


No siempre las sectas peligrosas surgen a partir de otras anteriores, muchas veces se pueden crear de la nada. Pueden ser creadas expresamente para fines específicos como el tráfico de personas, el abuso sexual, o la avaricia para recolectar dinero.


Se entiende que dentro de las sectas existe un líder o varios, y luego los seguidores a los que se les considera víctimas; la criminología y la psicología los considera víctimas porque son personas que han sido captadas para formar parte de eso.

Esas personas son consideradas de alguna forma como ingenuas o inocentes porque han terminado cayendo en las redes de estas sectas, y efectivamente, en la mayoría de los casos es así, y se puede hablar de ellos como víctimas.


Pero también sucede que muchas de las personas que participan en las sectas terminan siendo cómplices de los líderes de alguna forma tarde o temprano. Como en todos los grupos humanos muchas de estas cosas no podrían llevarse a cabo si no fuera por los cómplices y los encubridores que ayudan a los líderes. Las sectas no podrían controlar a tantísima gente como lo hacen si no fuera porque luego hay un grupo de cómplices, encubridores o gente que ayuda al líder.


Si estos cómplices fueron víctimas, dejaron de serlo en algún momento. Como en todas las mafias y los grupos criminales, en su mayoría esos cómplices y encubridores son mujeres; porque el rol de las mujeres dentro de la criminalidad y los delitos en general es, mayoritariamente, el de ser encubridora y cómplice, lo cual no significa que las mujeres no tengan espíritu criminal o que no sean capaces de hacer daño a otras personas. Claro que podemos, pero en general las mujeres somos más discretas. En ese sentido las mujeres criminales van más hacia los papeles secundarios de encubridoras y cómplices, ya que encubrir, callar y maquillar suelen ser especialidades femeninas.


Y esto es algo que se le escapa de forma sistemática a la criminología. De esto no se habla y se obvia todo el tiempo la participación de las mujeres en muchos de los delitos que cometen los hombres. Esto nos lleva a que, al final, la propia criminología tiene dificultades para explicar muchos delitos y cómo llegan a los límites a los que llegan.


Como ya hemos comentado, siempre suele haber un grupo de encubridoras en torno al perpetrador o perpetradores masculinos. Y esto ocurre no solo dentro de las sectas; en las familias o clanes criminales ocurre también, por lo que se puede decir que, de alguna forma, las mujeres son las que sostienen el statu quo.


Expliquemos algo primero sobre las técnicas de persuasión coercitivas que utilizan las sectas para captar a nuevos adeptos y para mantener a las personas dentro de las sectas.


Una técnica de persuasión coercitiva sería un método de presión o de control que ayuda a persuadir a una persona para que se una a la secta, y más tarde para que se quede en la secta en contra de su voluntad.


Existen una serie de técnicas que se han puesto en marcha primero para que eso pueda tener lugar. Existen diferentes tipos de técnicas: están las técnicas ambientales, las emocionales y las cognitivas. El objetivo de estas técnicas sería el de llevar a la persona un estado alterado de conciencia, es decir, llevarla a la disociación y a través de ahí hacer que sea mucho más fácil manipular su voluntad.


Mucha gente tiene dificultades para creer que las personas puedan ser tan fácilmente manipulables y susceptibles a la manipulación. Existe la idea generalizada de que todos disfrutamos del libre albedrío y que las personas actúan por voluntad propia. Así, muchos piensan que es casi algo imposible que unas personas puedan llevar a otras a hacer algo que no quieren hacer.


Pero en realidad la manipulación de la población ocurre todos los días y es mensurable y constatable. El ejemplo más sencillo es cuando alguien ve anuncios en la televisión, por ejemplo. Manipular a la gente no es tan difícil como se cree, la mente humana es muy maleable y somos mucho más frágiles de lo que nos gustaría pensar. Las sectas son un ejemplo de lo fácil que es manipular a una persona, pero no solo en las sectas es sencillo, también se puede ver en muchas otras situaciones de la vida. Pero, de nuevo, la sociedad suele mirar para otro lado. A pesar de tenerlo delante muchos no pueden verlo, al igual que la criminología no puede ver cosas que son evidentes.


Por otro lado, hay que ser justos y decir que no todos pueden acabar siendo víctimas de una secta. No todas las personas son susceptibles de terminar formando parte de una secta coercitiva peligrosa. Uno debe tener unas particularidades específicas. Por eso los captadores son tan buenos. Estos captadores buscan perfiles concretos porque ellos saben bien que no cualquiera es susceptible de terminar en la secta como víctima. Por eso no intentarían captar

o convencer a una persona que demuestre tener autoridad, por ejemplo, ni tampoco a quienes tengan las ideas muy claras, una opinión bien formada sobre las cosas, o que sean capaces de pensar por sí mismos.



Con estas personas que no son fácilmente manipulables no van a perder el tiempo. Pero es normal que haya muchas personas que sí son susceptibles de terminar siendo víctimas de una secta, porque una buena mayoría de la población está muy adoctrinada y viven con un cerebro disociado.


Sobre las técnicas de tipo ambiental que utilizan los captadores de las sectas, una de estas sería la técnica de aislamiento. Es decir, separar a la víctima de su familia para que no reciba apoyo familiar de ninguna forma.


Este es un comportamiento que vemos a nivel particular en las relaciones de maltratadores con mujeres maltratadas. Lo primero que hace el maltratador es aislar a la víctima, esto provoca cosas como que la echen del trabajo, que su familia se enfade con ella o la mantiene alejada de su familia de forma constante. Las sectas harían lo mismo.


Otra técnica de control ambiental consiste en controlar la información que le llega la víctima, sobre todo cuando están en lugares cerrados. La secta de Osho sería un buen ejemplo. Esta era una secta ubicada en un terreno que habían comprado en Oregón (Estados Unidos), donde se encontraban aislados del resto del mundo. También los mormones hacen esto. Las sectas mormonas radicales ocupan un espacio concreto y vallado alejado de otras personas y comunidades.


Los que pertenecen a la secta están ahí dentro y los que no, están fuera, y el adepto no tiene libertad para ir y venir, por lo que toda la información que les llega es la información que los líderes permiten que llegue. El control de la información es una técnica que también se utiliza como método de control poblacional. Como ejemplo cabe mencionar que todos los gobiernos del mundo utilizan esta técnica, lo cual no es algo sorprendente.


Por otra parte, está la técnica del debilitamiento psicofísico, que además de ser una técnica ambiental también es una técnica psicológica fácil de llevar a cabo. Para conseguir esto se hacen cosas muy básicas, pero bastante efectivas. Algunos métodos que utilizan son la privación del sueño, es decir, evitan que la persona duerma lo suficiente; también hacen que la persona deje de comer cosas nutritivas, lo que provoca que el cerebro esté desnutrido. Un cerebro desnutrido entra de forma muy sencilla en un estado de disociación. Provocar que las personas pasen hambre y sed, y que duerman mal los lleva fácilmente a los estados disociativos. Y una vez que la persona se encuentra en ese estado es fácil de controlar.


Esos métodos pueden parecer simples, pero son las bases del control mental mediante trauma.


Dentro de este tipo de técnicas de debilitamiento psicofísico también está el ejercicio físico. Además de mantener a las personas comiendo y durmiendo mal, las someten a gran cantidad de ejercicio, a trabajar o a realizar cierto tipo de rituales físicos que se justifican como rituales de adoración al dios concreto al que adore la secta.


Por ejemplo, de nuevo en la secta de Osho, se hacía un tipo de baile en el que ponían a las personas a dar vueltas compulsivamente, lo cual no es ninguna tontería, porque dar vueltas mantiene al cerebro en estado disociativo.


En cuanto a las técnicas emocionales, primero hay que mencionar que se les trata con una ambivalencia emocional que tiene diferentes variantes, puede ser algo como el método del juego donde hay un policía bueno y un policía malo. El subordinado puede tener un líder que le trata mal y otro que le trata bien, de forma que cuando uno le trata mal, van con el otro en busca de consuelo, pero luego el líder que era bueno pasa a tratarle mal también.


Entonces los roles se cambian o está persona se queda sin apoyo durante un tiempo y después aparece alguien para rescatarle. Así, la víctima se apega a quien parece tratarle bien. Esto se llama ambivalencia emocional y lo vemos mucho en hogares con padres negligentes. Estos niños se crían con su propio apego ambivalente, no saben regularse solos, tampoco saben buscar regulación externa y viven toda la vida con unos desequilibrios emocionales muy grandes.


En estos hogares donde hay negligencia esto ocurre de forma inconsciente, pero se puede generar el mismo efecto de forma consciente. Así ocurre en aquellos programas de control mental, en los que se fomentan las dependencias y desequilibrios emocionales de forma perpetua, o en las sectas.


Luego habría otras técnicas emocionales como por ejemplo evitar que la persona tenga su propio pensamiento sobre las cosas, lo cual está muy vinculado con el control de la información. También evitar que tenga una identidad propia; la identidad pasa a definirse por el hecho de ser parte del grupo. No se respeta la identidad como individuo, sino solo como formando parte del grupo. Según esta idea, si no se es parte del grupo, no se es nada; sin el grupo no se es nadie.


Esto lo vemos mucho en la sociedad en general. Sucede con los llamados ismos, por ejemplo. Es lo que en sociología o en psicología social se llama el endogrupo versus el exogrupo: la batalla de un grupo contra otros grupos que son del exterior, como pueden ser los negros contra los blancos, las mujeres contra los hombres.

Esto se ve también en las bandas callejeras. Aquellos chicos y chicas que se unen a bandas callejeras porque no tienen una familia de verdad, porque los maltratan o abusan de ellos y se van a buscar algo que le sirva como familia fuera en la calle. Esas bandas callejeras, o las sectas en general, actúan igual que las mafias, donde se fomenta el eslogan estás con nosotros o estás contra nosotros. Esto funciona como una forma de distanciar, dividir y mantener en silos sociales a las personas.


Es interesante comprobar cómo el comportamiento de las sectas tienen, de cierta forma, bastante semejanza con el comportamiento social habitual.

Luego puede haber un control en forma de una sobresaturación sensorial de estímulos. Las víctimas reciben estímulos de manera continua a través de pantallas de televisión, música que suena constantemente en todas partes o etc. Algo así como lo que ocurre en las tiendas de ropa o los centros comerciales.


Eso es la sobresaturación sensorial, pero también puede usarse otro método que es la deprivación sensorial, que sería justamente lo contrario. La privación sensorial la utilizan en Guantánamo y muchos otros lugares del mundo donde se tortura a prisioneros o a personas a las que tienen secuestradas.


Luego está el asunto del control del lenguaje; la secta puede tener un lenguaje propio que se usa para adoctrinar. Por ejemplo, hubo una secta llamada niños de Dios, donde la palabra compartir significaba llevar a cabo actos sexuales ya fuera entre adultos o entre niños, de forma que, si alguien no quería tener relaciones sexuales, o no quería que lo violaran, no estaba “compartiendo”. El lenguaje es muy importante porque es simbólico y afecta las emociones. Si manipulas el lenguaje, manipulas el cerebro de las personas.



Esto también esto se ve mucho en la sociedad; ahora hay una clara intención de manipular el lenguaje para llevar a la gente por un camino concreto y hacer que acepten cosas concretas con las que la mayoría no estamos de acuerdo. Pero, de nuevo, hay muchas vinculaciones entre el comportamiento de las sectas y el comportamiento de las sociedades en general.


La inducción de estados disociativos sería otra técnica que se utiliza y que es en realidad transversal a todas las que se han explicado, pero luego habría ejercicios específicos creados expresamente para llevar al estado disociativo. Se trata de repetir mantras (o eslóganes, porque al fin y al cabo un eslogan es un mantra). Además, está la hipnosis, y no es tan difícil hipnotizar una persona, aunque esta no sepa que la están hipnotizando.


Sin ir más lejos, los sermones de un gurú hipnotizan, si ya se está un poco disociado, ponen algo de incienso, tocan unas campanitas concretas y luego utilizan un tono de voz monótono que lleva con rapidez a un estado disociativo, porque es inductor del sueño. La persona entra en ondas alfa rápidamente. Luego también sucede que en las sectas se anima a los adeptos a tomar drogas o a beber alcohol, y esto también ayuda generar estados disociativos.


Al igual que en las sociedades, gran parte de la gente bebe y toma drogas con bastante frecuencia, por lo que resulta muy fácil mantener a la población disociada.


Resulta importante explicar que todo lo que se ha mencionado que se hace en las sectas, se hace en tortura también; se utiliza en los campos de prisioneros de todo el mundo; se ve en muchas prisiones, como puede ser en Guantánamo y todos aquellos lugares donde se lleva a cabo la tortura.


También todas estas tácticas que se llevan a cabo en las sectas, y algunas más, se utilizan para el control mental mediante trauma, los programas de control mental mediante trauma nacieron en los años 50 o 60 en los Estados Unidos de América. Salieron a la luz en los años 70, se supone que se habían acabado en aquel entonces, pero hay evidencia de que eso continua. Incluso hay evidencia de que muchas de las sectas famosas, como las del tipo Osho, Krishna, Los niños de Dios, Jonestown, entre otras, son en realidad experimentos de control mental que se llevan a cabo con la población.


Hay unas vinculaciones muy importantes entre las sectas y el control mental, pero esto es algo que en las universidades no se dice. La academia obvia los aspectos más importantes de la criminología. Y, sin embargo, informarse al respecto de estas vinculaciones entre sectas y programas de control mental es muy fácil. No es algo secreto a lo que tengan acceso solo unos pocos, lo que hace más extraño e incomprensible que la criminología no hablé de esto.


Vamos a comentar un ejemplo de secta, que no es uno de los casos famosos, sino que es distinto. Se trata del caso del Bikram yoga, comunidad creada por un hindú llamado Bikram Choudhury.


Bikram creó una escuela de yoga en los años 70. Esto puede verse en documentales sobre él, donde se explica lo que hacía y lo que hace. Prestando atención se puede ver como muchas de las técnicas que utilizaba ese hombre para mantener allí a las súbditas, guardaban relación con lo que se hace en las sectas y al parecer le sirvieron para tener relaciones sexuales con ellas o violarlas.


Bikham daba clases para formar a los profesores de yoga en su técnica. A sus clases venía gente de todo el mundo. Él es hindú, pero estaba instalado en los Estados Unidos de América. Hay que decir que, como gran gurú, era un gran mentiroso. Por ejemplo, llegó a decir que se había inventado 26 posturas nuevas de yoga, lo cual es mentira porque en realidad eran posturas creadas por él maestro de Bikram, es decir que se las copió o se las robó a su maestro.


Eso es algo comprobable, pero afirma que las inventó él. Es probable que haya contado muchas otras mentiras porque es un mentiroso y los mentirosos lo son siempre. Además, debía mantener ese statu quo, y para mantener las cosas como iban, tenía que mentir; todos los líderes de sectas tienen que mentir. No solo mienten para confundir a sus presas, también lo hacen para mantener sus estatus de ser superior, o de ser una especie de dios. Hay que mentir mucho para aparentar eso.


Este señor tomaba a sus alumnos, los metía en una sala donde podrían caber unas 100 personas, pero él metía a unos 300 alumnos, lo cual generaba masificación. Solo esto ya generaba incomodidad. Pero además de esa situación incómoda también subía la temperatura al máximo, en verano. Los practicantes de yoga dicen que hay que subir la temperatura del lugar donde estás para que de esa manera se te limpie el cuerpo y el efecto del yoga sea mejor.


Se entiende que algunas prácticas de yoga hacen eso, sin embargo, la intención de ese hombre era otra, y es que otra de las técnicas para mantener a las personas disociadas es hacerles pasar frío o calor intenso sin forma de librarse de ello.


Puedes mantener a una persona encerrada en un lugar donde hace mucho frío, no permitirle que salga, no permitirle que se tape o que se proteja del frío; o también puedes tener a una persona pasando un calor excesivo, tanto que se acabe deshidratando, no pueda evitar el calor, no pueda salir de ahí y no pueda beber agua.


Esto era justo lo que ese señor hacía, elevaba la temperatura mientras él se ponía cerca de un ventilador. Él no pasaba calor, pero los alumnos sí. Entonces los tenía allí varias horas extenuantes trabajando con una temperatura de la que no se podían librar.


Los alumnos no podían librarse del calor, no podían salir ni entrar. Estaba prohibido salir, y si salían no podían volver a entrar. No podían comer durante todas esas horas, no podían beber agua y no podían ir al cuarto de baño, aunque lo necesitaran. A eso había que añadirle que estar practicando yoga a ese nivel es un ejercicio extenuante del que hablábamos.


Todas estas son técnicas de tortura que utilizan las sectas. En la forma de trabajar de este señor vemos muchos elementos utilizados en las sectas, que él tomaba y unía en sus sesiones, son las técnicas coercitivas para mantener al personal disociado.


Tampoco dejaba que pudieran dormir mucho, los cursos eran muy intensivos. También maltrataba a la gente; tiene denuncias por malos tratos, sobre todo verbales. Esta es la degradación psicológica que se utiliza en el control mental y en las sectas para degradar al individuo, tenerlo en un estado mental de inferioridad y de dependencia emocional.


Llegaba un momento en el que ese hombre elegía a una o varias de las alumnas, haciéndole sentir especial de alguna forma, compartía con ella cosas más personales, la llevaba a su habitación y le daba un trato especial que a las demás no les daba.


Algunas de esas mujeres han contado que las ponía ver películas muy tarde en la noche porque le gustaba, siempre buscaba compañía de mujeres. Hacer que vieran películas era una forma de hacer que perdieran horas de sueño, que no pudieran dormir lo que necesitaban, además él controlaba lo que ellas comían. Porque claro, estaban haciendo un tipo de yoga que purificaba el cuerpo, por lo tanto, tenía la excusa perfecta para controlarlas en ese sentido.


Cuando ese hombre ya tenía a estas mujeres más o menos doblegadas y de forma emocional dependientes de él, abusaba de ellas sexualmente. Lo hizo en Estados Unidos de América durante muchos años, pero cuando por fin decidieron denunciarlo y por fin lo iban a juzgar, el tipo huyó y vino a Europa.


En el caso del Bikram se puede ver el comportamiento de una secta. Hablamos mucho sobre cierto tipo de sectas, como las que han sido más famosas, donde se realizan suicidios masivos y cosas así. Y es lógico que se le de tanta importancia a estas sectas, pero también es importante saber que hay muchos grupos pequeños con comportamientos sectarios en todos los países del mundo.


Pero no solo por parte de esos gurús: también se da por parte de líderes de diferentes asociaciones y formas de pensamiento, incluso políticas, que tienen unos comportamientos sectarios o que de alguna forma se pueden comparar con los comportamientos de una secta. No es tan difícil encontrar una asociación, aunque sea de pequeño tamaño, que ya esté funcionando como una secta, donde estén utilizando técnicas de control mental y tortura que utilizan en las sectas.


No es nada difícil que las personas obedezcan y terminen haciendo lo que otro les diga, no es tan difícil que una persona no coma algo porque otro le ha dicho que no debe hacerlo. Es muy fácil que una persona idolatre a otro que tiene cierta autoridad sobre ella. En consulta psicológica vemos que muchas veces la gente tiende a depender emocionalmente de aquellos que tienen ascendente sobre ellos. Resulta evidente que una persona con pocos escrúpulos se puede aprovechar de eso; sería muy sencillo.


No es tan difícil encontrar sectas en nuestro entorno. No es tan difícil que haya muchas víctimas, así como tampoco es difícil que muchas mujeres acaben actuando como cómplices y encubridoras del criminal.


Con esto no queremos culpar a las mujeres de lo que pasa en las sectas porque eso no es verdad y no sería justo. Las mujeres suelen tener una tendencia a ser cómplices pero el perpetrador suele ser un hombre el 99% de las veces. Además, en gran parte de los casos, muchos de los intereses de los hombres por crear sectas están vinculados con el abuso sexual, o la violencia sexual en general, y ese es un interés 100% masculino.




Puedes escuchar el podcast correspondiente a esta entrada aquí.

Entradas Recientes

Ver todo
La Psicología Responde
©© Copyright